Tuve que prender la luz
Tuve que prender la luz para verte mejor Me había olvidado el poder de la mirada profunda Esa que habla Que susurra Que no pide permiso ni perdón Que hace sonreír Tuve que acariciarte el cuerpo Me había olvidado la textura de tu piel Esa suavidad Que corre sin apuro, delicadamente sobre las yemas de mis dedos Que me entrega claridad Tuve que prender la luz para verlo Me había olvidado la magia De dos personas que se conocen Y sin tocarse se desnudan Y se entregan Y se olvidan Del reloj Tuve que prender la luz para estar segura De que no era un sueño Porque sentía Que no quería despertar

